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viernes, 21 de marzo de 2014

Prim, Los Juegos del Hambre

Capítulo 3
Esta tarde tengo que saber de lo que soy capaz, todo el mundo sabrá de lo que soy capaz. Son las pruebas. Nos irán llamando uno por uno hasta el final. Cada tributo deberá hacer lo que mejor se le de para ser puntuados del uno al doce y a sí conseguir aliados, patrocinadores, o, en algunos casos, ser un objetivo inevitable. Llaman a todos los tributos por orden, empezando por el Distrito 1 hasta el Distrito 12. Al rato Peeta y yo somos los únicos que quedamos en la sala.
-¿Qué vas a hacer?- le pregunto a Peeta que mantiene la vista fija en el suelo.
-Camuflaje-me responde después de pensárselo bien.-¿y tú?
-Creo que,-digo mirando el blanco techo de la sala.-puntería.
Peeta esboza una sonrisa, me mira a los ojos y finalmente me pregunta:
-¿Tienes puntería?- Peeta vuelve a bajar la vista y lo mismo hace con su sonrisa.-Claro, siendo hermana de Katniss.- dice respondiendo a su propia pregunta.
El silencio vuelve a reinar entre nosotros. Pienso en que tengo que disfrutar los momentos que me quedan de vida. Los pocos momentos que me quedan de vida. Pasa poco tiempo cuando escucho que los Vigilantes llaman al siguiente: Peeta Mellark. Cuando se levanta le digo adiós con la mano y le grito: ¡Suerte! El me sonríe y yo le devuelvo la sonrisa. En los quince minutos aproximadamente que estoy sola en la sala, hago cosas con los dedos de las manos. Los junto. Los separo. Y hago figuras raras con ellos. Luego me llaman y me obligo a entrar. Peeta me desea suerte cogiéndome de las manos y luego se va. Cuando entro todo el mundo clava su atención en mí. Me pregunto si con Katniss también hubiese sido a sí. Tengo tres tiros, el primero da en la cabeza. El segundo en el corazón. Y el tercero, al ver que no me están haciendo caso, lo desvío a la cabeza del Jefe de los Vigilantes. El cuchillo rueda. Pero Seneca se agacha justo a tiempo. Y el cuchillo se clava en la pared azul celeste. Suelto una risa traviesa y luego digo burlona.
-Gracias por su atención.

jueves, 20 de marzo de 2014

Prim, Los Juegos del Hambre

Capitulo 2
Este es mi primer segundo en el Capitolio con Peeta, la mayoría de la gente nos considera hermanos. Los hermanos Everlark. Peeta y yo nos reímos cada vez que lo escuchamos. Peeta me conocía, dice que me veía caminar de vuelta a casa con Katniss. Hoy empezamos a entrenar en el Centro de Entrenamiento con los demás tributos. Mi especialidad son las medicinas, las plantas y todo lo que tenga que ver con hiervas, raíces y árboles. Peeta me enseña camuflaje y es fantástico como mezcla colores. Desvío mi atención a Clove, la chica del 2. Tiene demasiada agilidad y puntería con el cuchillo a si que pruebo hacer otra cosa, algo que tenga que ver con matar. Me dirijo a la zona de los cuchillos. Clove me sigue con la mirada y Cato, su compañero del 2, la acompaña. Escojo un cuchillo con cuidado, doy unos pasos hacia delante y tiro el cuchillo hacia el muñeco de delante de mi que,aunque no se clava, le da en el estómago. Para ser mi primera tirada no está mal, a pesar de ello, Cato y Clove sueltan una risa burlona. Pruebo otra vez, más fuerte y le da al muñeco en la cabeza. Eso les calla y murmuran. Paso a escalada, probablemente sea la que menos pesa, y me será fácil. El chico del 4 me enseña a hacer nudos y escalar. Rápidamente nos hacemos amigos, pero no aliados. Me reservo para Peeta. En realidad me hago amiga de todos los tributos excepto de los profesionales. Me hago amiga sobretodo de Rue. La chica del 11. Sé lo que me diría Katniss. Que no me fiara. Que no me ablandara. Que no tenga piedad. Pero ellos si pueden tener piedad conmigo. Ese podría ser el punto débil de los tributos y los patrocinadores: Mi dulzura. ¿Quién podría matar a una chica dulce que se a echo amiga de casi todos los tributos? ¿La chica a la que le aterrorizan los Juegos? ¿La futura chica favorita del Capitolio? Sé que no puedo ganar, tan solo quiero mantenerme a salvo.

martes, 18 de marzo de 2014

Prim, los Juegos del Hambre

Muchos os habréis preguntado que pasaría si Katniss no se presentase como tributo y Primrose fuese a los Juegos. Para eso nací yo, para inventármelo y para que vosotros disfrutéis.

Capítulo 1
Hoy es el primer día que mi nombre entra en la cosecha. No puedo negar que he tenido abundantes pesadillas acerca de que mi nombre saliese en la cosecha y muriera en los Juegos. Buttercup siempre me acompaña, es como un peluche. Katniss lo odia, y siempre dice que hará sopa con él. Llegó la hora de la cosecha voy arreglándome la camisa que me sobresale de la falda. Me enfrento, justo ahora a mis miedos,justo ahora. Katniss y yo vamos cogidas de la mano. Y vemos a Effie Trinket dando la bienvenida a los nuevos tributos y poniéndonos el resumen de los septuagésimos terceros Juegos del Hambre, los Juegos pasados. Effie se viste horrorosamente, siempre con plumas o volantes de colores chillones. Es la hora de escoger a los tributos, primero las chicas. Effie elige cuidadosamente una papeleta. Alisa la papeleta. Mi nombre rebota en el micrófono y las miradas se clavan en mi. Busco a mi hermana entre la multitud pero se ha desmayado. Effie me pide que suba y en otra fila veo a mi madre llorando. El silencio reina, pero Effie sigue insistiendo en que suba, y poco a poco voy subiendo los escalones. Las lágrimas y los llantos se extienden en la plaza del Distrito 12. Cuando hay más silencio Effie saca la papeleta del tributo masculino. Peeta Mellark el hijo del panadero de La Veta. Nos damos la mano. Y el tren para llevarnos al Capitolio está listo, pero antes, mi hermana está reanimada, ya es demasiado tarde no puede ocupar mi lugar, y en el fondo, me alegro. Mi madre me abraza hasta que un agente de la paz me la tiene que quitar de encima, mi hermana entra y me da un broche de sinsajo. La veo resistirse a los agentes de la paz, es la primera vez que la veo llorar, nadie piensa que pueda ganar los Juegos. Ni siquiera yo.